EL AMOR Y EL CORMORÁN

Un cormorán, harto de mirar el horizonte, se puso a hablar conmigo. Me dijo que su pico tenía una curva kennediana y que las palabras que de ella salían eran las de Kennedy pero adaptadas al amor. Me alegró mucho que me hablase el pájaro y que lo hiciera de forma tan enigmática. Llevaba tiempo sintiéndome harto de que la realidad fuese tan previsible.

La gente espera mucho de amor, me dijo mientras yo trataba de ganarme su confianza imitando sus gestos, la gente espera recibir mucho de quien decide amar, todo el mundo quiere atrapar un amor que le libre del desasosiego y la amargura. Pero ¿sabes? la pregunta correcta no es qué puede hacer el amor por ti, sino qué puedes hacer tú por el amor. Y realizó un gesto con el pico que imaginé como una sonrisa.

Quedé muy impresionado por la veracidad del cormorán, por la curvatura circunferéncica de su actuación. Me daba miedo decir algo por si se espantaba y tan solo seguía imitando amablemente sus gestos a la espera de alguna nueva enseñanza. Me resultaba muy fácil imitarle. Amaba al cormorán. Cada uno de sus gestos era mi gesto favorito.

EL MITO DE LA SAGRADA CAVERNA

Tal vez fue porque el breve ensayo sobre Rousseau y la perfectibilidad humana era denso o porque me sentía perezoso para concentrarme que relajé la atención lectora y decidí entender el texto a mi aire, buscándole sentido a través de la intuición más que del trabajo analítico, como el que trata de conocer el mar, no en su profundidad oceánica sino en las sensaciones que le produce su viento, saltando entre las ideas sueltas del ensayo y las mías propias como haría el cachorro de cualquier mamífero ante las sorpresas amables del mundo, enlazando por ejemplo el retorno a la naturaleza con la investigación interior y reforzándome en la idea de que es en lo más profundo y transparente de cada uno de nosotros donde encontrarnos en una humanidad no tan terrible y más justa. Y fui entrando sin darme cuenta en la metaperfectibilidad, pasando de la humana rousseauniana a la perfectibilidad del aprendizaje filosófico distraído, una de cuyas cumbres sería sin duda la combinación de las disquisiciones filosóficas con el sexo oral: escuchar cosas trascendentes, extrañas (porque extraño es el conocimiento) e importantes, mientras tengo todas mis neuronas espejo conectadas a través de mi lengua con la sagrada caverna del ente filosofador. El salto siguiente es obvio. Platón. Un nuevo mito basado en cuevas. Voy a ello: En la sagrada caverna sexoplatoniana no se hallan las sombras de la realidad sino la auténtica e inabarcable sustancia real en estado durmiente y es en su despertar húmedo cuando se crea de forma holográfica (como dicen que tal vez ocurre en los agujeros negros con el resto del universo) a su alrededor, una burbuja de existencia aparente en la que todo está bien y donde la paz y la eternidad existen y en ellas nos derraman.

EXHORTACIONES DE FLICKER SURFER

“¡No sonriáis sin sonrisa en el fondo de sí misma! ¡No sonriáis con una vieja cafetera al fondo! ¡No utilicéis, por favor os lo pido, el gesto favorito de la manifestación de la alegría, dejando allí, en el fondo de ella, un pantalón viejo y roto que habéis decidido guardar para trabajos de reforma y pintura! ¡O hacedlo si queréis, que tampoco es tan grave!”

“¡Cuando habléis con los pescadores no lo hagáis acerca del botín, hacedlo sobre el fingimiento oceánico, sobre la necesidad de la brisa marina y del punto al que mirar!”

“¡Preguntad a la gente la dirección más fácil de todas y dejaos aconsejar por sus amables indicaciones!”

“¡Conoced vuestros talentos y haced lo que buenamente podáis con ellos!”

“¡Sed como algodoncillos esperando un viento que anule la curvatura espacio-temporal gravitatoria que ejerce sobre vosotros la masa de la Tierra!

“¡Disfrutad del aroma de las flores del que podría ser perfectamente el último tramo!”

LAMENTO EN LA LAGUNA SINÁPTICA

Un plasma de pensamientos difusos me llevó a la apetencia de experimentar como escritor cifrador a partir de clave simétrica antitética, con gorra y bufanda, en Escocia. Una apetencia de escribir, explicándolo de forma más sencilla, diciendo justo lo contrario que desease contar y además haciéndolo con complementos para el frio en acantilados norteños.

Ante ello exclamo: ¡Oh, maldito plasma de pensamientos que inoculas en mí el deseo de complicar la comunicación con los demás! ¿Acaso crees que no sé que sabes que soy conocedor de que los contrarios a veces son claros como el ‘sí’ y el ‘no’ y ‘la materia’ y ‘la antimateria’ pero la mayoría de los conceptos, como por ejemplo la expresión ‘las búsquedas mas épicas son las de aquello que conocemos y añoramos, como cuando los amantes buscan la eternidad de la libido perdida o Ulises su Itaca”, no tienen un contrario claro o más bien tienen infinitos contrarios y me resultaría imposible, para desarrollar ideas complejas, elegir de entre ellos el que me pareciese más contrario de todos y solo podría combinar, con más o menos gracia, afirmaciones y negaciones de la materia y la antimateria y además con gorra y con bufanda, sintiéndome tan falso en la lejana Escocia?

Oh, ideas recién nacidas como un milagro en la misteriosa laguna sináptica, a vosotras, que sois arquitectas y materia prima al mismo tiempo de la representación de mi conciencia, me dirijo con gran gesto: Ya sé que esto os divierte y os hace sentir adornadas pero ¿no podríais manifestaros de vez en cuando orgullosas de un poso más práctico?

SOÑADORES LÚCIDOS

Ayer se abrió ante mí una nueva oportunidad laboral pero desgraciadamente no ha acabado de salir bien. Estaba viendo un documental sobre onironautas o soñadores lúcidos, gente capaz de controlar de forma consciente sus sueños y de interaccionar con ellos a su antojo. Esto, iluminado por cualquier luz, es algo muy interesante y lleno de posibilidades: una chica decía, por ejemplo, poder elegir volar dentro de su sueño o encontrarse si lo deseaba con Jonnhy Depp. Mediante la utilización de escáneres se demostraba que su consciencia onírica era cierta y se insistía en que una de las grandes dificultades que encontraban en la investigación era la falta sujetos investigables, por haber muy pocos soñadores lúcidos y porque solo un pequeño porcentaje de ellos era capaz de dormir dentro de un aparato tan incómodo y ruidoso como un escáner. Entonces, al igual que en las imágenes del documental, se iluminó alguna zona de mi cerebro: Mis problemas económicos podrían acabarse si me convirtiese en onironauta. Tenía alguna posibilidad, pensé, una vez me dormí mientras me hacían una resonancia magnética, eso no iba a ser problema, y también alguna vez he decidido despertarme en medio de una pesadilla, consciente de estar en ella. Y soy un soñador. Era imposible encontrar un mejor trabajo que ese. Colaboraría en proyectos que ayudasen a desentrañar ese misterioso mundo onírico que tanto me interesa, especialmente el porqué de la necesidad de dormir de la mayoría de los animales (no sé si en todos) siendo esto claramente, ya seas depredador o depredable, una gran desventaja en la naturaleza.

No era algo que decidir hacer a lo loco y ponderé: Si el sueño tiene una misión tan importante en nuestra vida (cuya necesidad se pone a la altura de respirar, comer y beber) perturbar su normal funcionamiento podría traer cambios indeseables. Habría que ver como funcionan los soñadores lúcidos en su vigilia, igual pierden parte de su esencia o se les desarrollan algunas carencias. Me gusta dormir y acostumbro a entrar en el sueño con mucha paz, en la meditación, y si te llevas bien con tu mundo onírico ¿para qué arriesgarte a estropearlo volviéndote intervencionista? Por otra parte el asunto resultaba tremendamente atractivo, traía grandes posibilidades de diversión y de sentimiento de aventura al irme a dormir y sobre todo, ya que una de las formas de interacción humana que me resultan más gratificantes es presumir de cosas raras, poder hacerlo de haber decidido volverme onironauta para ganarme la vida durmiendo y haberlo conseguido en una noche me pareció lo máximo que podía aspirar en cuanto a chulería loca vital. Y sin dudarlo ya más decidí ir a por ello e intentar dormirme con la intención de despertar allí dentro. No tengo nada que perder, pensé ya convencido, si lo logro va a ser increíble, una auténtica flipada. Y si no lo consigo creo que me saldrá un buen relato.

PEQUEÑO RESUMEN DE ACONTECIMIENTOS DEL MUNDO EXTERIOR

Me empapé por completo en la tormenta sin preocuparme. Desde la lluvia fácil del principio que nos llenaba a todos los viandantes de felicidad tras el calor, hasta los rociones, los grandes charcos y los truenos.

Recibí un gratificante feedback de poseedor de manos mágicas tras un masaje.

Devolví con retraso unos libros en la biblioteca y presenté un escrito asumiendo la merecida multa pero pidiendo clemencia para que esta se acortase de forma proporcional a mi amor por la literatura.

Quedé con P para ir a una inauguración en el IVAM. Aquello resultó ser el gran rugido de la superficialidad humana y solo pude aguantar unos minutos pero el camino fue muy divertido pues iba pensando sin parar en las cosas que podría contarle a P: la sensación de aventura del mundo exterior tras estar tan metido dentro, mi voluntad de interacción también a través de la escucha o las conversaciones sobre el tiempo atmosférico como estrategia para reconocernos las personas en un sentimiento común. Al darme cuenta decidí caminar en estado meditativo, sin voz interior y fijándome unicamente en la realidad externa: las paredes de los edificios, los árboles al pasar, la gente. Fue un cambio perceptivo brutal, hasta los colores parecían diferentes. Entonces pensé (y me hice sonreír a mí mismo con la ocurrencia) que eso también se lo contaría a P.

EN DEFENSA DEL EGOCENTRISMO

La otra noche salí por ahí con C y me acusó de tener mucho ego o ser egocéntrico. No me defendí mucho de ello porque obviamente lo soy (tengo un poema pendiente cuyo primer verso es “¡Venga, amor mío yo!” y en general mi rollo es hablar de mí), aunque no creo serlo tal como se entiende generalmente: alguien más bien arrogante y poco empático. Creo que es muy saludable quererse a uno mismo y especialmente en mi caso, pues mi trabajo es el de explorador interior y es mucho más divertido viajar a sitios que amas en lugar de a otros que odias. Creo que el centro del universo está en mí pero también dentro de todo lo demás y me encanta la gente que habla de sí misma, de su verdad, y hay ocasiones en que esos centros del universo tienen zonas superpuestas (como en los diagramas de Euler Venn) y ese conjunto central común es un lugar maravilloso en que podemos encontrarnos y compartirnos y enseñarnos los unos a los otros nuestro conocimiento del ser humano a través del yo. Si se piensa bien ser egocéntrico no está tan mal (aunque es muy triste serlo y herir por ello a los demás o pasarte la vida negándolo y acusando a los otros de tener mucho ego), al fin y al cabo es poner el centro en una inabarcable conciencia humana. La gente suele poner su centro en el odio, el dinero, en los viajes, la envidia, la posición social, en una persona concreta o en las zonas más periféricas y menos auténticas de sí misma. Admiro profundamente a la gente altruista capaz de compartir su centro con el del resto de las cosas, pero si eres incapaz de ello no es mala opción, creo yo, ser un egocéntrico empático, respetuoso, y lo más divertido que puedas.

LOS PRIMEROS PASOS DEL GATO DE SCHRODINGER

Muchos de los lectores de estos falsos diarios se estarán preguntando si existe un mundo de fresa. Uno exactamente como el nuestro pero con sabor a fresa, donde poder mordisquear la pared mientras esperas el autobús y en el que los mancos tengan todos una gran habilidad para bailar la polca sin manos de fresa. Mi respuesta es que este extraño mundo en el que tanto impera un sabor golosinaceo concreto sobre el resto de los sentidos es un gato de Schrodinger, pero mucho antes de que el pavo lo metiese en la hipotética caja. El gato recién nacido, tan lleno de estrategias gestuales dadas por la naturaleza para ser querido y cuidado y sin tener ni idea todavía de que se convertiría, junto con lo de la doble ranura, el gran ejemplo de la explicación cuántica, y a punto de inventar (y de no hacerlo), tras el descubrimiento del amamantamiento, su primer sueño.

ESTRATEGIAS DE FLICKER SURFER PARA EL FINGIMIENTO HUMANO

Interaccionar con eficacia. Ser ágil con el gesto. Conocer los nombres de las cosas.

Levantar la mano izquierda y decir: “maldito curioso, maldito curioso, maldito curioso” cuando te encuentras con un entremetido que merece la maldición y el tresvez.

Desecretizar, aplomar la intención, sonreír.

Saltar y regocijarse de forma humana.

REFLEXIONES ACERCA DE LOS UNIVERSOS PARALELOS

La hermosa teoría de los infinitos universos paralelos demostraría la existencia de Dios, al menos en algunos de estos universos. Al ser infinitos, existe uno en el que Dios se manifiesta de verdad y existen los milagros verdaderos y premia a los justos y condena, severo, a los pecadores. Y a partir de ese universo surgiría un chulesco fractal de otros universos, también infinitos, en el que habrá variaciones dependiendo de lo que ese Dios castiga y premia. En uno lo pecaminoso es masticar sin comida a la pata coja y en otro el camino al cielo se consigue mediante la elegancia al caminar. Al margen de la del gran hacedor sencillo y real, todas las demás creencias tienen también un universo en el que son verdaderas. Hay un lago Ness con monstruo y un centro del mundo donde habitan extraterrestres porque no les afecta el descontrol caliente del núcleo. Esto significa que cualquier cosa que imaginemos ya existe en algún universo, o tal vez, al imaginar algo damos luz a uno que estaba pendiente de nacer. Pero lo más importante: Irremediablemente hay un universo que es pura belleza. Toda su información traducida a lenguaje binario es una auténtica preciosidad de ceros y unos repartidos de una forma entre simétrica y libre que produciría un placer contemplativo que no podemos ni imaginar. Y hay un universo en el que tal placer contemplativo nos haría explotar en magníficas supernovas de belleza incontenible que nos convertirían en alegres nubes cosmicoviajeras de desconocidos elementos químicos a partir de los cuales se formarán los nuevos cuerpos celestes.