UN REGALO PARA MI TÍO

Podría resumir diciendo que al final decidí comprarle libros pero mejor lo explico: tenía que comprarle algo a mi tío, el médico, un regalo de navidad por lo de las consultas gratis y la idea era pillar algo de vino del bueno, con su cajita y demás. Aparentemente un asunto sencillo, pero en la tienda esa donde venden los vinos de calidad me sentí golpeado por un malestar muy profundo. Era un lugar muy sofisticado y para gente adinerada donde hermosas señoritas te asesoraban con amabilidades proporcionales al volumen de la compra. Un lugar donde se confundían todas las virtudes con el poder adquisitivo, la metáfora perfecta de la hipocresía navideña y ya lo sé, no era tan difícil solucionar el compromiso, pero soy un neurótico y me sentía muy a disgusto y me fui a buscar otro local donde me fuese más fácil comprar la maldita caja.

Lo que pasa es que buscando me metí en la boca del lobo, en el centro neurálgico del consumismo navideño de clases altas valencianas: Cirilo Amorós, Galería Jorge Juan. ¿Por qué no miran a los pobres? Alguien te pide algo, puede ser importante, no lo sabes, lo mismo es de vida o muerte. Puedes decirle que sí o que no. Depende de cómo te venga. Lo que creo que no está bien es fingir que no existe porque él puede acabar creyéndolo también, y le robas así la existencia. Deambulé por allí mucho rato. Cada vez me parecía más complicado encontrar una tienda donde poder entrar a comprar las botellas. Se me acababa el tiempo. Mis pensamientos eran cada vez más amargos. Llamé a Javi.

-Tio, tengo problemas, me está pasando eso de no entender nada de lo que me rodea. Hay tipos musculosos vestidos de negro en las puertas de las tiendas dispuestos a pegar a cualquiera.

Eso le hizo gracia a Javi.

-Venga no me jodas con que te enteras ahora de que existen los seguratas.
-¿Qué te parece -le dije- si le regalamos al tío una donación a cualquier ONG?
-Creo que sería mejor que le comprases una botella de whisky del bueno y ya está.
-No puedo ¿Y si le compro libros?
-Sí, libros sí, es una buena idea.
-Pero libros que me gusten.
-Sí, muy buena idea, él tiene inquietudes.
-Pero libros de bolsillo.
-Adelante. Tienes mi bendición.

En la librería todo cambió. Me sentí mucho mejor y ya sé que seguíamos todos consumiendo allí juntitos para celebrar un constructo cultural de lo más extraño pero… eran libros. Pillé a Vonnegut, Auster, Virginia Woolf, a Girondo, el de relatos de Rulfo y ‘El Idiota’ de Dostoievski. Seguro que tarde o temprano alguien los leerá. La señora que me atendió fue muy amable. Le pregunté si tenían las memorias de ese director, no recordaba su nombre, el de ‘Con faldas y a lo loco’, ella también lo tenía en la punta de la lengua, nos reímos. ¡Billy Wilder!

TEQUILA DORADO

Por favor, ¿me sirve un tequila? Quiero brindar por la suerte de estar en México en este día de celebraciones. Pero que sea un tequila dorado, hoy necesito el amarillo rodeándome en todas sus formas.

No, no me estoy burlando de usted, aunque la burla sea también amarilla y por ello propendo a utilizarla, pero no tema, acostumbro a emplearla solo contra mí y para generar hilaridad. Además la hilaridad tiende al verde y lo último que busco ahora es provocar colores inapropiados.

¿Que no me oye bien? ¿Que la algarabía del gentío en la calle, unida a la distancia que nos separa, dificulta la comprensión de lo que le digo? No se preocupe, entienda lo que usted quiera si quiere entender, si no, encuentre solaz en el desentendimiento, en la sensación de que mi voz va perdiendo el mensaje a causa del rozamiento con la realidad, llegando a usted un sonido desnudo de significados. Disfrute de ese rumor ininteligible que parece salir de mi boca mientras le cuento que estoy aquí para llevarle conmigo y acompañarle a la muerte.

Tranquilo, yo tampoco entiendo lo que me dice y lo considero una bendición, no porque lo que usted me expone no me parezca interesante, sino porque puedo imaginar que todas sus palabras son amarillas y vienen hacia mí, flotando por el aire, rodeándome juguetonas y embriagándome del que va a pasar a ser, dentro de muy poco, también su color favorito.

PROBLEMA DE MATEMÁTICAS

A ver, alumnos, apunten: Un poeta va a coger un tren en Valencia con destino a Barcelona a las veinte treinta.

Otro poeta saldrá a las veintiuna treinta de la estación de Sants, en Barcelona, con dirección a Valencia. Acaba de comerse medio bocadillo
sentado
en el andén.

Hagamos un esquema: Aquí está V Valencia, y aquí B Barcelona.

Aquí el mar.

Vean que bonito es el mar, con su variedad cromática y su viento de la vida, su joven bravura y su tristeza de mar viejo.

También es la mar,
es una especie de ente hermafrodita,
es como Orlando, la mar, tiene todos los sexos
y todas las edades.

Voy a dibujar tres olas para definir el concepto mar,
tres olas como si fuese un haiku, esto
son las vías que unen V Valencia con B Barcelona, digamos
que un tren es como una cápsula de teletransportación,
una especie de canal mágico
que recorre la costa, junto al mar, siempre junto al mar, en Barcelona está el amor.

Y los poetas, ya se sabe, viajan para el amor.

Llevan siempre dos flores en la mano, y las miran muy fijamente, pero sin mirarlas porque las flores son transparentes, para ellos.

Visten trajes de poeta de cartón y se sonríen a sí mismos mientras viajan junto al mar en las cápsulas de teletransportación locomotora de poetas para los amores. Vean

como queda el mapa, el mar y donde termina la mar, el mundo terrestre, la estación de Sants, la estación del Norte, los raíles de los trenes teletransportadores que lo unen todo y son muy reales y duros, de hierro, ni más ni menos, qué mineral tan importante y qué útil para fabricar trenes y raíles y estaciones de tren y estructuras para hoteles en los que amarse.

Para uno de ellos todo es expectativa, plácida ilusión, nerviosa ilusión, todas las ilusiones a la vez, gozo ante la inminente fiesta del sexo y la intimidad.

Una fiesta ya tan disfrutada en los preparativos.
Una fiesta que será tan disfrutada
en el recuerdo.

El otro vuelve ahora
de la fiesta de la intimidad y el sexo, rescatado
de la soledad, le han dicho
hace tan solo un rato, eres
un gato muy listo
y te has metido muy dentro de mí
donde nadie nunca había entrado antes,
ha sido,
alumnos,
créanme,
una auténtica aventura la del poeta que vuelve de Barcelona.

Siempre dije que Madrid era la ciudad del amor. Ahora digo que Barcelona es la ciudad del amor, que todas las ciudades son la del amor. Todo el camino quedará impregnado del olor del sexo del poeta que vuelve del amor norte. Los poetas se creen que pueden vivir una vida inventada y jugar a vivir y a veces pueden.

A veces pueden durante todo el tiempo, todo el día, y el trayecto de la vuelta del amor queda impregnado, de norte a sur, de su olor a sexo y llega al mar, porque el olor del sexo de los días de jugar a vivir se expande también hacia la mar, véanlo, olas, haiku, el mar, los raíles, véanlo todo, entiendan la matemática así, como yo, como la explicación de todas las cosas, esto es solo un trozo de mundo, fuera de la pizarra está el resto de la vida del planeta, tan grande y rugiente y brutal, expandiéndose en todas direcciones, el olor del sexo del poeta se mezcla con el mar, con todos los mares, que se acarician y mezclan también como los amantes, las mares, ella

es una hermosa sol caricia piel caliente mujer.

Una hermosa caliente sexo alegre sol mujer.

Una muy mujer caricia hermosa sexo sol.

El mundo,
el mar,
los trenes,
los amantes, ella

es una muy mujer caricia jugar jugar sol sexo sol mujer. Hace
tan sólo un rato,
en la cama del hotel
mientras sus cuerpos no podían despegarse
imantados de calor,
él le decía a ella, incontenido, gracias,
de verdad, qué bien, de verdad, qué suerte
he tenido,
cuánta falta me hacía
encontrarte.

EL SUPERPODER DE LA ROCA Y EL LEON

Cuando yo era pequeño se estilaban los chistes del tipo “se encuentran tres tios e interaccionan”, normalmente eran individuos de distintas nacionalidades y el español era el más loco y al tirarse del avión decía las cosas más raras. Uno de esos chistes hablaba de tres individuos que se encuentran en la sabana y cada uno lleva algo para protegerse de los leones. Las medidas de defensa de dos de ellos eran plausibles mientras que la del tercero consistía en transportar una gran roca para poder soltarla y correr más rápido si algún león se acercaba amenazante. Si no te fijas puede parecer una estrategia risible, de hecho esa actitud inusual a la vez que aparentemente llena de grandes sacrificios sisíficos y poco efectiva es la clave del chiste, pero si lo piensas igual no es tan risible el asunto. Todo depende del placer que pueda proporcionar la roca. Si ésta, además de aportar pesadez y lentitud tiene la capacidad de aportar placer, si es una roca de esas tan alejadas de la roca yerma, puede haber sido un gran entrenamiento transportarla, y la posibilidad de soltarla un gran y sobrevenido superpoder. Si estás acostumbrado a hacerlo todo con una roca a cuestas, con las dificultades que eso comporta para las cosas más básicas como lavarse la cara o hacer el amor, no nos podemos ni imaginar lo que tiene que significar el momento de soltarla. La agilidad sobrevenida. Cada movimiento multiplicado. Cada salto lleno de luz hacia lo más alto en la noche. No hay león preparado para algo así. En cuanto empezase a darse cuenta de lo que ocurre a su alrededor ya estarías subido de un salto rápido en cualquier árbol.

TALLER PARA DIFERENCIAR EXISTENTES (2) : LA NEGACIÓN MEDIANTE LA EXPRESIÓN NO VERBAL Y LAS CORRIENTES MARINAS

Hay quien piensa que las corrientes marinas son el sistema circulatorio o neuronal del océano: un gran y único ser vivo, auténtico gigante de la Tierra. Yo en cambio creo que son las perseguidoras del tiempo. Surgen en las zonas más esquimales o pingüínicas, en el silencio de la pureza inamovible, en el blanco uniforme y detenido. Allí surgen. Y se lanzan hacia el futuro. Y en su gran movimiento brutal hacia él, en el abandono de sí mismas, crean el vacío a su espalda que entendemos como presente.

La negación mediante la expresión no verbal es muy distinta a ellas. No debemos confundirlas. Es ésta una reacción automática de disconformidad o espanto de la comunidad que denominamos cuerpo ante una proposición poco gratificante que se nos plantea. Es inconsciente y clara. El cuerpo se rebela ante ella. Pero podemos aderezarla también de consciencia, para hacernos entender con claridad, con un movimiento lateral a ambos lados, con la cabeza.

Hay quien cree que la expresión no verbal de negación del océano es la tormenta. Yo también lo creo. Es una imagen muy difícil de contestar.

TALLER DE OPTIMISMO LÍMITE (1): UNA COSA MALA Y UNA MUY BUENA

Ayer me pasaron dos cosas, una mala y una muy buena. La mala es que, cuando salía a tirar la basura y tras cerrar la puerta, me di cuenta de que me había dejado las llaves dentro. Y mira que me lo decía mi padre: “Hijo mío, no tengo consejos para ti porque no quiero constreñirte con ellos, no quiero convertir mis consejos en tijeritas de bonsai y convertirte en un pequeño árbol incapaz de imaginar sus propias dimensiones. El mundo es un misterio y no sé lo que es mejor para ti. Solo una cosa he de decirte porque la considero muy importante a nivel práctico: Siempre que cierres la puerta de casa hazlo con las llaves en la mano”. Y siempre lo hago. Siempre. Mi padre lo sabe allá donde esté. Pero llevaba un montón de bolsas de basura y estaba convencido de tener las llaves en el bolsillo y cerré con un portazo. Nada más hacerlo sentí la necesidad de comprobar y descubrí que las llaves no estaban en el bolsillo y la copia más cercana estaba a tomar por el culo, en casa de mi hermano, en Alcoi, muy lejos del rellano del piso en el que me encontraba rodeado de bolsas de basura, vestido con un chándal viejo, sin el móvil y cagándome en todo. Se me avecinaban un montón de situaciones complicadas. El primer eslabón, que ya me parecía pesado era quitarme de encima toda la basura sin que se me cerrase la puerta del patio para no quedarme totalmente en la calle. Y a partir de él venía una larguísima cadena de problemas.

Esa es la noticia mala.

La muy buena es que esa situación tan molesta duró unicamente unos segundos. Las llaves estaban en otro bolsillo distinto. No diré que tocar esas llaves fue como tocar la gracia divina o “la mujer que empieza a inquietarnos o que no esperábamos rever”, que decía Borges que era uno de los premios de la lotería de Babilonia. Eso sería exagerar. Pero me hizo sentir muy bien tocar esas llaves. Y descubrí el gran placer que produce bajar a tirar la basura tranquilamente y libre de preocupaciones, sabiendo que las puertas se abrirían mágicamente a mi vuelta. Cuando estaba junto al contenedor miré al cielo. No se veía ningún meteorito que fuese a chocar a corto plazo contra la tierra y tenía un nivel de salud más que apto para disfrutar de los pequeños placeres que pudiera regalarme el día. Además, el mecanismo del contenedor funcionaba a la perfección. Accioné con el pie la barra, se abrió su tapa y lancé dentro de él las bolsas con gran alegría.

TALLER PARA DIFERENCIAR EXISTENTES (1)

La diferencia entre una llave allen y el primogénito soñador de un zahorí que finge por inercia una búsqueda que no es suya sino de su padre, se concretan en la dejadez onírica que demuestra el último frente a la esencia dependiente, economía de gesto e ímpetu atornillador de la primera. Otra diferencia es que la llave allen no tiene un padre que en una parada en el camino pueda preguntarle ‘¿sabes que es lo mejor de este trabajo?’ Pero al hijo del zahorí sí que le ocurre eso y niega entonces con la cabeza, tratando de fingir atención hacia su progenitor mientras piensa que tal vez las matemáticas no explican el mundo sino que lo modelan.

Pensarás que lo mejor de este trabajo, responde el padre a su propia pregunta, es el éxito que solemos tener los zahories con las mujeres debido a nuestra capacidad para escuchar el canto de cada uno de los átomos de su esencia húmeda. Eso está muy bien pero aun mejor es la reivindicación de la justicia poética que supone el hallazgo del agua. La gente se alegra mucho cuando la encuentras. Y te aman. Es así, el agua es muy importante y se vuelven locos de amor. Y además te dan dinero. A la vez. Haces el bien y eres doblemente recompensado. Y en ese instante, hijo mío, le dice mientras éste imagina ahora mismo al padre siendo modelado por la universal fuerza de las matemáticas, en ese instante, repite para rematar bien el discurso, además de todo el placer que supone la alegría del hallazgo y su doble recompensa, trascendemos y nos convertimos en ejemplo e inspiración.

Otra diferencia: el pelo. En la cabeza y en el cuerpo. El joven lo tiene y la llave allen no.

DIÁLOGO PARA INCLUÍR EN CUALQUIER FICCIÓN SOBRE DESAMOR

– La negación de los finales felices, ese momento álgido en el que se concretan algunos de nuestros sueños y aspiraciones, es ventajista porque detrás siempre está, como poco, la muerte. Yo creo que los finales felices sí existen pero tras ellos hay un epílogo que a veces es muy largo y penoso. Esa es la desventaja de los matrimonios de cualquier tipo frente a los noviazgos. El noviazgo puede acabar bien, en una preciosa boda en la que todo el mundo es feliz y baila. Pero la unión con vocación de eterna, aunque se disfrute mucho, suele estadísticamente convertirse en epílogo y acabar en ruptura o si no en muerte.

– Eso es muy triste.

– No tan triste, porque el epílogo no borra el final feliz y no tiene por qué ser definitivo. Esa es la clave. No pensar, mientras se pueda, que nada es para siempre, no pensar que vivimos una única aventura con un único final que en el mejor de los casos será feliz y al que seguirán los minutos de la basura. Hay que luchar contra ello, tratar de saltar de nuevo, en cuanto podamos y nos queden fuerzas, desde la sensación epíloga a una nueva narración vital que nos pueda conducir a un nuevo final feliz.

– ¿Estás hablando de nosotros?

– ¿A que te refieres?

– ¿Cada cosa que dices tiene que ver con nosotros? ¿Somos tu y yo el tema a tratar, la única cosa importante, la representación de todas tus metáforas?

– No, no, yo creo que al revés, creo que el engarce vital llamado ‘nosotros’ es la metáfora que hemos creado entre tu y yo para explicar la realidad.

– Eso no lo he entendido bien.

– Yo tampoco acabo de entenderlo del todo pero me parece que tiene sentido.

– Cada día me hacen menos gracia tus cosas.

– Lo sé.

– Y ti las mías.

– Así es.

– Es triste.

– Sí. Mucho.

APUNTES DEL MUNDO EXTERIOR

Tengo muchos apuntes del mundo exterior. Mucho que contar. En él existe Stephen Hawking y existen las vivencias que se convertirán en historias autobiográficas con mensaje entre práctico y moralizante. Y el mundo exterior es también un espacio que se abre ante la carrera. Yo soy un guepardo hacia el Gran Otro y el mundo exterior esta repleto de flores. Aparecieron en un momento de la evolución de la vida. Y cambiaron el planeta, haciendo que este se abra al encendimiento desmedido de cada una de las luces guepardianas del día.

Hawking es una manifestación de realidad muy destacable. Da para pensar mucho, Hawking. Si hubiese vivido en otra época menos tecnológica todos le habrían tomado por un idiota y tratado como tal y hubiese sido incapaz de comunicarse y hubiese sentido la soledad más profunda que se pueda imaginar. Pero es posible que esa tecnología que le ha salvado, esa explosión de conocimiento que le ha tocado a él y a nosotros vivir, no le llegue a tiempo del todo. Él sabe de los avances médicos y de la posibilidad de que su cuerpo pudiese ser regenerado en un futuro. Qué locura. Hawking de pronto con un cuerpo rejuvenecido de atleta. Recorriendo el mundo y enamorando a mujeres a las que engatusaría hablándoles, con dientes porcelanosos y bien metiditos en la zona interlabial, de la hermosa inexistencia de lo imposible en un universo en el que él es tan protagonista. Qué locura. Hawking se siente bien. Hawking cree.

La historia autobiográfica. Vino mi querida amiga E a darse un masaje. Estuvimos un rato hablando, antes. Estábamos los dos muy negativos, lamentándonos de la suerte y del mundo. Ambos teníamos malas sensaciones. El día había salido nublado. Era un anticipo del frío. Pero luego nos pusimos con el masaje y todo cambió. Ya no nos lamentábamos, estábamos centrados en su bienestar. En mejorar la situación, para ella al menos. Y esa ordenación hacia su bienestar y la mejora también se volvió a mi favor. Comencé a sentirme mucho mejor que antes. Y ella también, claro, recibir un masaje es un placer primordial. Esa es la enseñanza práctica o moral: Cuando os juntéis con alguien querido (la clase de amor no importa) y estéis los dos así, jodidos, no sé, daros un masaje uno al otro, o tratar de haceros sentir bien de alguna forma, sed generosos, en esos casos dar es también recibir.

Y el guepardo. Y las flores que abren el mundo ante su carrera. El movimiento equilibrador de su cola. Guepardo, guepardo, corazón, le dicen, corre divertido hacia lo demás, no tengas miedo, esa carrera está perfectamente dibujada en algún lugar más allá del horizonte de sucesos de los misteriosos agujeros negros.

IMPRESIONES A UNA SEMANA DEL ESTRENO

Iba a decir que mis impresiones a casi una semana del estreno son que no hay diez ni boca. Así en plan súper raro. Y luego iba a especular un poco con un mundo en el que el sistema decimal y la expresión verbal (y no verbal) tienen fallos fundamentales en su raíz. Pero he decidido que voy a contar mis circunstancias en una realidad más lineal o concordante con el mundo exterior:

He pasado una mala racha física. Más o menos en las fechas en las que estaba cerrando el estreno con la sala Off tuve un desgarro muscular (corriendo a las 3 de la mañana tras un coche en el que me había dejado la mochila con las llaves de casa, el móvil y la cartera) y estuve unas semanas muy cojo y se me contracturó todo el cuerpo, me convertí en una especie de animal acorazado prehistórico sin flexibilidad ni alegría por vivir. Eran los días en los que tenía que estar entrenando para tener la energía necesaria para ser un gran Homero y en lugar de ello pasaba el tiempo sin apenas moverme, lleno de dolores y sintiendo como perdía la fe, mi gran valedora. Cuando ya parecía que la maldición física terminaba y empezaba a verme en un cuerpo más o menos ágil, enfermé. Eso fue hace ya días. Yo que sé, era un constipado de nada pero hay veces que estamos sin fuerzas y el viento más leve puede desatomizarnos y esparcirnos. Y eso me pasó.

Tranquilos, esto parece un rollo muy triste pero su conclusión no lo es en absoluto. Todo lo contrario. Hace un par de noches me sentí desenfermar. No del todo pero sí el cambio de ciclo. De forma muy rápida fueron desapareciendo los síntomas más desagradables: el embotamiento incapacitante, la desazón y la tos más maligna, y su hueco era rellenado por el retorno de la fe y la ilusión por vivir. Y lo mejor de todo fue un pensamiento o revelación. Claramente estaba reconstruyéndome. Eso era un hecho. Estaba ocurriendo. Y al ser tan consciente del proceso tenía una gran oportunidad: Aprovechar e implicarme en la reconstrucción para que una vez materializada, tal vez ser mejor de lo que lo era antes. También en la escena.